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La situación de la innovación en Aragón

enero 20, 2018

Hoy en día, el crecimiento de la economía y la capacidad competitiva de las empresas, que son la fuente del bienestar colectivo, solo pueden mantenerse mediante el cambio tecnológico y la innovación que lleva implícito.

La innovación es el resultado del proceso de transferencia de conocimiento desde la fuente del mismo, que es la investigación, a la sociedad en general, erigiéndose en puente necesario entre el ámbito de la creación de conocimientos y su aprovechamiento por el sistema productivo, integrando de esa forma los intereses globales de la sociedad, tanto públicos como privados.

Entendida la innovación como ese proceso de transformación del conocimiento en desarrollo económico y social, la eficiencia y velocidad del mismo condicionan necesariamente el futuro.

Según los últimos datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística, en comparación con el año 2014, el último año completo de la anterior legislatura, en Aragón, el número de empresas con actividad innovadora ha decrecido un 8,9%, pasando nuestra Comunidad del séptimo al octavo puesto en el ranquin de Comunidades Autónomas; la intensidad de innovación total de las empresas ha descendido en un 16,1 %, pasando Aragón del quinto puesto al sexto en el mencionado ranquin.

El desglose de esta intensidad de innovación arroja resultados similares. En lo referente a las empresas con actividad de I+D, el descenso ha sido del 26,6%, pasando del séptimo puesto al undécimo. En todos estos parámetros, Aragón en 2014 se encontraba por encima de la media nacional y, según los últimos datos oficiales, está ahora en todos ellos por debajo.

Y un parámetro en el que Aragón tenía una posición de excelencia, siendo la segunda Comunidad Autónoma, detrás del País vasco, el porcentaje de la cifra de negocios en productos nuevos o mejorados, sin dejar de estar en buena posición, la cuarta actualmente, ha sido superada por Madrid y La Rioja.

Los descensos comentados anteriormente han hecho que en los distintos parámetros aludidos se hayan antepuesto a Aragón Murcia, Valencia, Canarias, La Rioja y Navarra.

Desarrollar nuevos productos y servicios, incrementar la competitividad y la apertura a nuevos mercados son, entre otras, condiciones necesarias para mejorar la situación económica y terminar creando puestos de trabajo. Afirmaciones de este tipo, avaladas hace tiempo por la Unión Europea, constituyen una de las bases del actual pensamiento económico, y obligan a utilizar adecuadamente el potencial científico y tecnológico de cualquier Comunidad o país. Aparece así la innovación como la piedra angular de la nueva arquitectura empresarial, dando de esa forma a la política de innovación de los respectivos gobiernos una dimensión nueva y sustancial.

Las cifras comentadas anteriormente, sin perjuicio del relativismo con que hay siempre que considerar los datos estadísticos, ponen de manifiesto que la actual política de innovación del Gobierno de Aragón merece una reflexión en profundidad y adoptar cuantos cambios sean necesarios, revisando los proyectos estratégicos que sea preciso, incorporando los que se consideren necesarios y sintetizando todos aquellos cuya proliferación pueda inducir a dispersión o superposición de esfuerzos. Y junto a todo ello, se precisa una única dirección en esta materia, un único responsable político que sea capaz de tener una visión de conjunto y adoptar decisiones en consecuencia. La actual compartimentación de dependencias administrativas induce a la dispersión y a la merma de eficacia de los recursos disponibles, todo ello teniendo en cuanta que la situación de Aragón en materia de innovación no depende en exclusiva de su Gobierno autonómico.

El desafío de Aragón en esta hora de España y de Europa, como todos los grandes desafíos vitales, tanto personales como sociales, no es unidireccional, sino mucho más complejo. Requiere una amplitud de miras suficiente para contemplar simultáneamente todas las dimensiones en que descansa. Pero, sin duda alguna, una de esas dimensiones, en el aspecto económico, es la innovación. Pasar de las palabras a los hechos, superar la política de meros discursos para adentrarse con realismo y decisión en la modificación de la realidad actual, y sentar bases sólidas para un vigoroso futuro es lo que, a mi juicio, requiere una política de innovación que cambie realmente la situación. Y ello supone alterar sustancialmente la jerarquía de preocupaciones políticas del Gobierno y dar a esta política el peso real que sus discursos pregonan pero que la realidad no contempla.

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