Archive for 1 julio 2015

El pensamiento medioambiental

julio 1, 2015

Las inquietudes medioambientales han conocido un segundo renacimiento hace aproximadamente siglo y medio. Desde los albores del pensamiento clásico, pasando por los presocráticos, Aristóteles, o el propio Newton, la preocupación por la naturaleza ha estado siempre presente en la inquietud humana hasta conocer un relativo oscurecimiento a partir de la revolución industrial. Desde entonces y hasta hoy, de una manera muy particular a partir de la segunda mitad del siglo XX, dicha temática constituye el objeto de una intensa preocupación filosófica, añadida al conjunto de inquietudes que, a lo largo de la historia, integran la desazón intelectual del ser humano. Y al igual de lo que sucede con cualquier preocupación humana, ha tenido, y tiene, diversidad de enfoques y sustratos ideológicos que contribuyen poderosamente a alimentar el interesante debate sobre dicha materia.

Con todo respeto a cualquier otro planteamiento intelectual, estas líneas están escritas desde una concepción que, entroncando con la tradición filosófica del humanismo, considera a la persona como el centro de todo el universo de preocupaciones y el destinatario último de cualquier acción pública. Pero concebida la persona no como una entidad acabada, estática y terminada en su configuración, sino como algo que está en continuo devenir y se realiza y se completa precisamente en diálogo con cuanto le rodea, en diálogo con su entorno cultural, con su entorno social y con la naturaleza.

La preocupación por la naturaleza se concibe así como un elemento imprescindible, junto con otros, de la configuración del ser humano, pero carente de cualquier pretensión absolutista, resaltando de esa manera la pluralidad ideológica que es consustancial al pensamiento humano.

Esta concepción de los asuntos ecológicos, que podríamos considerar fundamentada en un nuevo humanismo, es la que ha inspirado toda la política medioambiental del Gobierno de Aragón en esta legislatura que ahora termina, y la que ha impulsado todas las realizaciones en esta materia.

Y de esa manera, lejos de considerar el medio ambiente como un enemigo del desarrollo, como lo contemplan diversos planteamientos economicistas, el Gobierno de Aragón lo ha visto siempre precisamente como lo contrario, como un impulsor de la sociedad del conocimiento, de la obtención de bienes y servicios de alta calidad, como un nuevo principio  motor que permite un desarrollo sostenible, el único auténticamente humano y que constituye además la verdadera modernización de la sociedad.

Este planteamiento superador de antiguas fronteras conceptuales se ha entroncado al mismo tiempo con el afán de superar otras fronteras territoriales y culturales, buscando la dimensión europea de los distintos proyectos abordados y haciendo de ellos un elemento de europeísmo activo. Todo ello fundamentado en la creencia de que es precisamente la concepción europeísta la que mejor define esa centralidad de la persona como destinatario de toda la acción política en todos sus ámbitos. Y en ese planteamiento están inspirados todos los proyectos estratégicos puestos en marcha por el Gobierno de Aragón para el desarrollo de zonas rurales o desfavorecidas, los que pretenden permeabilizar los Pirineos para una mejor conexión con Francia, como es el caso del próximo proyecto de interconexión eléctrica, y la elaboración del nuevo mapa de zonas ZEPA y Lic´s, por citar algunos de ellos.

Y junto a esta preocupación conceptual, en la política de medio ambiente se ha impulsado también un amplio proceso de revisión y simplificación legislativa, desde el convencimiento de que era una necesidad ineludible a la vista de los evidentes problemas de competitividad detectados y del fenómeno de deslocalización de empresas de todo tipo en beneficio de países terceros, que tanto afecta al empleo comunitario.

También con esta actuación ha querido el Gobierno de Aragón alinearse con la actual corriente europeísta para la que “más Europa” no es sinónimo de más normas europeas, como hasta la última década parecía ser la tónica general, sino el resultado de una superación real de los nacionalismos de Estado, el establecimiento de acciones sectoriales realmente comunes, y la realización de una auténtica y completa integración política.

Anuncios