Archive for 28 diciembre 2013

“Molinos de viento”

diciembre 28, 2013

Al hilo del debate que semanas atrás tuvo lugar en las Cortes de Aragón con motivo de la aprobación por las Cortes Generales de la Ley de Evaluación Ambiental, me viene a la mente la conocida historia que cuenta Cervantes acerca del suceso que el valeroso Don Quijote tuvo en la aventura de los molinos de viento.

Se empeñó la oposición en el mencionado debate en ver en las modificaciones de la ley una puerta abierta al trasvase del Ebro y cargó contra ella con un afán similar al de Don quijote cuando le decía a  Sancho:

La ventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a desear; porque ves allí, amigo Sancho Panza, donde se descubren treinta o poco más desaforados gigantes con quien pienso hacer batalla, y quitarles a todos las vidas, con cuyos despojos comenzaremos a enriquecer.

Por más que el Gobierno de Aragón y el grupo mayoritario que le sustenta argumentaran con suficientes razones jurídicas y políticas el desatino de semejante postura, la oposición siguió empeñada en querer ver lo que su fantasía política le dictaba, y pareció responder a los razonables argumentos que sobre la realidad se dieron como respondiera Don Quijote a Sancho cuando éste le conminaba a descender a la realidad:

 Bien parece, respondió Don Quijote, que no estás cursado en esto de las aventuras; ellos son gigantes, y si tienes miedo quítate de ahí, y ponte en oración en el espacio que yo voy a entrar con ellos en fiera y desigual batalla.

La Ley de Evaluación Ambiental mejora las garantías jurídicas, simplifica los procedimientos de evaluación de planes y proyectos, y mejora la coordinación entre las Comunidades Autónomas y el Estado en esta materia, pero no supone ninguna amenaza para Aragón en lo referente al Derecho en materia de Aguas.

El hecho de que la modificación de la Ley de Aguas que esta ley propicia permita que la cesión de derechos de uso privativo entre cuencas, que antes solo podía autorizarse por Ley pueda ahora ser autorizada por la Dirección General del Agua, no supone ninguna apertura de ninguna puerta al trasvase del Ebro, porque solo reza para un trasvase ya aprobado. Además, la propia ley dice taxativamente que la autorización de estos contratos de cesión no implican por sí mismos la autorización para la construcción de las instalaciones e infraestructuras necesarias, que la autorización de las cesiones en ella reguladas no podrá alterar lo establecido en las reglas de explotación de cada uno de los trasvases, y que para que se haga un nuevo trasvase se requiere una ley específica que así lo contemple.

Pero la oposición, haciendo oídos sordos a todo esto que la ley tan claramente dice, y encomendándose a su particular Dulcinea, arremetió contra ella con un afán semejante al que sigue contando Cervantes cuando el ingenioso hidalgo, tras desoír las sensatas palabras de su escudero, se lanzó a lo que pensaba que era una de sus grandes aventuras.

Y en diciendo esto, y encomendándose de todo corazón a su señora Dulcinea, pidiéndole que en tal trance le socorriese, bien cubierto de su rodela, con la lanza en ristre, arremetió a todo el galope de Rocinante, y embistió con el primer molino que estaba delante; y dándole una lanzada en el aspa, la volvió el viento con tanta furia, que hizo la lanza pedazos, llevándose tras sí al caballo y al caballero, que fue rodando muy maltrecho por el campo.

La furia del viento de la realidad está haciendo pedazos las lanzadas de la oposición que, anhelante de un tiempo pasado y ayuna de causas mejores, quiere recuperar los jirones de viejas banderas sin reparar en que el paso del tiempo y la determinación política de los actuales gobernantes las han convertido en expresión de una nostalgia infecunda.

Todo lo anterior no impide al que esto escribe reconocer que la oposición está en su derecho de organizar cuantas batallas parlamentarias crea oportunas, estén ellas sustentadas en causas reales o ficticias, como es el caso que se comenta. En ello radica una de las grandezas de la democracia y una de las virtudes del parlamentarismo, que se robustece en la dialéctica y propicia con ello el mejor gobierno de los pueblos.

 

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“Regad los campos”

diciembre 1, 2013

Hace algunas semanas se ha celebrado en la ciudad de Fraga una solemne jornada sobre “Agua y Mercados Agrarios” organizada por la Comunidad General de Regantes del Canal de Aragón y Cataluña para analizar, con diversos especialistas y distintas personalidades del sector, el enorme desafío que la alimentación representa para el mundo actual y futuro, y la incidencia básica del agua en todo ello.

Además del indiscutible interés que la temática en cuestión tiene por sí misma, la jornada tuvo una relevancia especial por la dimensión simbólica de la entidad organizadora y el momento concreto en que se producía.

La zona regada por el Canal de Aragón y Cataluña es el resultado del esfuerzo, sostenido durante años, de mujeres y hombres de ambas comunidades autónomas, que han sido capaces de convertir una tierra yerma, un desierto, en un floreciente entorno agroindustrial, haciendo posible allí el sueño de Joaquín Costa y poniendo de manifiesto lo mucho que la unión puede lograr, al margen de delimitaciones administrativas, y marcando con ello un surco de futuro que si siempre es importante, lo es todavía más en unos momentos como los actuales en los que desde algunos ángulos de España se está pregonando precisamente la desunión como opción creadora de riqueza y de futuro.

Junto con este simbolismo elocuente, la jornada puso también de manifiesto el valor actual de la vieja recomendación que Joaquín costa dio a los políticos de su época cuando les dijo: “Si queréis dejar rastro de vuestro paso por el poder, regad los campos.” Más de cien años después de estas palabras, el regadío sigue siendo el desafío fundamental del campo español, y la modernidad de las técnicas que a él se asocian ahora,  así como la amplitud global de los mercados que a sus productos se abren, hacen de la necesidad de regar los campos una política prioritaria para los gobiernos que quieran situarse a la vanguardia de las modernas preocupaciones sociales.

Y siguiendo esta recomendación de Joaquín Costa, el Gobierno de Aragón ha situado en lo más alto del estandarte de sus preocupaciones políticas esta necesidad de “regar los campos” para lograr que el potencial agrario de esta Comunidad pueda convertirse en un similar potencial agroindustrial, contribuyendo con ello también al fortalecimiento del Valle del Ebro como gran eje agroindustrial de la península y elemento fundamental de la marca España en el exterior.

Esquemáticamente dicho, España importa cereales y piensos, y exporta carne y fruta, productos de mucho mayor valor añadido que los anteriores, resultando de ello un saldo positivo de más de ocho mil millones de euros anuales, a los que de forma muy poderosa contribuye el Valle del Ebro, al producirse en él la tercera parte de la carne y el sesenta por ciento de la fruta. Y todo esto se puede aumentar de manera considerable con el incremento de la contribución de un Aragón adecuadamente desarrollado en su dimensión agroindustrial.

Por eso, puede decirse que la Estrategia Política de la Agroindustria en Aragón, que constituye el faro orientador de todos los esfuerzos agrarios del Gobierno de la Comunidad, responde en el fondo a ese grito de Costa que resuena hoy con más fuerza que nunca en España y de una manera particular en las tierras regadas por el Ebro.

Y también, apoyándose en la fuerza expresiva del Ebro, que para Costa era el símbolo supremo de la unidad de España y de su diversidad fecunda, la jornada escuchó también voces que apelaban por mantener con vigor ese espíritu y la realidad enriquecedora que tras él pervive, y que quisieron levantarse precisamente desde allí, desde la zona regable de Aragón y Cataluña, desde el convencimiento de lo logrado juntos, y de lo mucho que juntos se puede seguir logrando.