Sector estratégico

Existe un consenso prácticamente generalizado en torno a la aseveración de que el sector primario es un sector estratégico en Aragón. Los programas electorales de todos los partidos, los discursos de todas las organizaciones, las reflexiones académicas desde cualquier institución, e incluso el propio sentir popular coinciden en afirmar categóricamente esta condición estratégica del sector agrario aragonés.

Pero esta contundente afirmación generalizada, por desgracia, no se ha correspondido con una preocupación política acorde con el carácter que pregona, habiendo sido la agricultura relegada siempre a un puesto relativamente secundario en el elenco de preocupaciones públicas.

Desde el primer momento de su andadura, el actual Gobierno de Aragón se ha empeñado en establecer una línea de actuación que permita hacer realidad fáctica lo que el discurso generalizado pregona, es decir, pasar de las palabras a los hechos, y procurar que ese sentimiento generalizado de su carácter estratégico se corresponda fielmente con una acción pública encaminada a dar corporeidad a esa pretensión.

Un sector agrario potente no se improvisa, sino que es consecuencia del mantenimiento de una población rural vigorosa, de unas infraestructuras agrícolas adecuadas, de unos productores con alta cualificación, y de un acervo cultural adaptado a las peculiaridades agroclimáticas y permanentemente actualizado mediante la incorporación de nuevas técnicas productivas y el relevo generacional.

La articulación del territorio en una comunidad fuertemente despoblada como la nuestra depende casi por entero de la agricultura. La existencia de alternativas económicas como el turismo rural, de carácter fuertemente estacional, exige la presencia de una población rural asentada en el medio de forma permanente todo el año.

La agricultura es además una actividad fundamental para el mantenimiento del medio ambiente. El abandono de la ganadería extensiva incrementa el riesgo de incendios, y la degradación de zonas de pastos y praderas naturales que conforman la visión tradicional de la alta montaña puede alterarla hasta el punto de hacerla irreconocible, si desapareciera la agricultura.

Por todas estas consideraciones y muchas otras de índole similar, largamente reflexionadas desde tiempo atrás, el Gobierno de Aragón está decidido a seguir una línea de actuación que haga posible la materialización  de esta condición estratégica, poniendo en marcha cuantos mecanismos de alcance puedan ir articulándola en el tiempo

Dicha pretensión requiere un amplio abanico de acciones simultáneas. Se precisa el desarrollo de los distintos planes de regadíos, culminar todas las obras del Pacto del Agua, abordar plenamente el uso de la biotecnología en la actividad agraria, producir alimentos con calidad y seguridad crecientes, introducir de lleno la I+D+i en el medio rural, lograr entidades cooperativas de mayor tamaño, y procurar la modernización y renovación de la maquinaria agrícola, con especial incidencia en las explotaciones familiares de pequeño tamaño, entre otras acciones de similar calado.

Precisa también la formación de los agricultores y ganaderos, la incorporación de nuevas técnicas de gestión, la simplificación de la normativa de la concentración parcelaria, la mejora de las garantías jurídicas, una financiación en condiciones favorables, la modernización de las explotaciones y hacer posible el acceso de los jóvenes a las mismas.

Comentaba unos meses atrás en este mismo blog que ante esta situación y estas posibilidades, el Gobierno de Aragón se proponía iniciar una dinámica que condujera a la fijación de una estrategia política del sector, concentrada en la agroindustria, como elemento fundamental para el desarrollo económico de la Comunidad, la vertebración de su territorio y la creación de puestos de trabajo.

En estos momentos se puede afirmar que la elaboración de dicha estrategia está ya en marcha. Tras el aldabonazo de salida de una asamblea multitudinaria del sector el pasado mes de junio, se han constituido y han elaborado ya sus ponencias ocho mesas sectoriales con expertos en los diferentes subsectores, de forma que esos trabajos están ya a disposición de todos los ámbitos generalistas que tienen que ver con dicha materia y también, a través de las modernas tecnologías, a disposición igualmente de la opinión pública, con la intención de que, en un tiempo razonable, pueda el Gobierno recibir cuantas aportaciones se consideren oportunas en la dirección que sea, con el fin de que los trazos finales de esa estrategia estén concebidos con el más amplio consenso político y garanticen, de esa forma, su perdurabilidad en el tiempo

Aragón tiene un enorme potencial de desarrollo en esta materia, no solo para la creación, sino para la realización de ese desafío tan peculiar suyo como es la vertebración de su territorio

La adecuada elaboración de esa estrategia y su correspondiente puesta en marcha, constituyen, a mi juicio, una de las acciones políticas más certeras para elevar la agricultura aragonesa, y lo que sobre ella puede producirse, a esa condición estratégica que todos pregonan y hasta ahora no se ha materializado.

 

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