Vertebración del territorio aragonés

Cuando se comparan los datos referentes a la facturación agraria y la producción agroindustrial, así como su participación en el Producto Interior Bruto y en el Valor Añadido de Aragón con el resto de España, se llega a la lamentable conclusión de que, demostrando el campo aragonés una potencia productiva superior a la media nacional, su agroindustria se encuentra claramente por debajo.

Una conclusión similar arroja la comparación de Aragón con algunas de las Comunidades Autónomas limítrofes. Así, tomando como referencia unitaria la proporción que en Aragón existe entre producción agroindustrial y producción agraria, puede observarse que esta relación es tres veces mayor en Navarra y cinco en Cataluña

Y si nos atenemos a la proporción de superficie dedicada al regadío, que, como es sabido, además de la bondad inherente a los productos que produce, constituye la mejor materia prima para una agroindustria de calidad con productos de alto valor añadido, observamos que tantoLa Rioja, como Cataluña tienen proporciones superiores, y, mucho más aún, Comunidades como Murcia o Valencia, para las que esa proporción arroja valores un cuarenta y ochenta por ciento mayores respectivamente.

Este cuadro, que podría ampliarse con consideraciones similares desde ángulos distintos, pone de manifiesto, a mi juicio, el amplio recorrido de mejora que la agroindustria tiene en Aragón y la importancia de que sobre ella se concentre la atención política y social. Porque la agroindustria no es solo un factor económico de primera magnitud, lo cual ya justificaría por sí solo cualquier esfuerzo, sino que, además, es un elemento de fijación de población y vertebración del territorio, cuestiones ambas vitales para Aragón y que constituyen una de sus grandes deficiencias históricas.

Teniendo en cuenta además que la preocupación por la agroindustria, dada su estrecha relación con el regadío, termina por desembocar en la desazón por el agua, y por la sequía que con tanta frecuencia azota a Aragón, y de una manera particularmente dramática en estos momentos, pude afirmarse que el desafío que ella supone para esta Comunidad engloba la trilogía de desafíos que constituyen la más apremiante reivindicación de Aragón en estos momentos: las obras del Pacto del Agua, la vertebración territorial, y el desarrollo rural.

Por todo lo anterior, un plan estratégico para desarrollar la agroindustria en Aragón puede, en primer lugar, encauzar y potenciar la exigencia de conclusión de esas obras de regulación en virtud de las cuales nuestra Comunidad vería incrementada en más de mil cien hectómetros cúbicos su capacidad de embalse, con la garantía de cultivo que ello supondría; en segundo lugar, puede ser un magnífico aglutinante para la proyección exterior de las denominaciones de origen y marcas de calidad de nuestros productos; y por último, sin duda alguna, representaría una forma elocuente de expresión de la “marca Aragón” que, integrada en la “marca España”, podría dar la vuelta al mundo predicando la bondad de nuestra gastronomía y el potencial de nuestro territorio.

Si a eso unimos la amplitud de nuestros paisajes y la sobrecogedora belleza de nuestros espacios naturales protegidos podemos afirmar que todo este potencial de atractivo económico, que está pidiendo una acción concertada y decidida para ponerle en valor, puede verse engrandecido por esa oferta turística que la valorización ecológica de dichos espacios puede proporcionar. Con el Parque Natural de Ordesa y Monte Perdido como segundo lugar de Aragón más visitado, después de El Pilar; los parques naturales de Moncayo, Guara, Posets Maladeta, y Valles; las reservas naturales de los Galachos y Sotos, Chipriana y Gallocanta; los paisajes protegidos de San Juan dela Peñay Monte Oroel, Pinares de Rodeno, y Foces de Fago y Biniés; y los doce monumentos nacionales se puede configurar una interesante oferta turística que, junto con el atractivo económico de la gran potencialidad de la agroindustria, ponga en valor el territorio aragonés.

Como es sabido, la clave de toda acción estratégica en cualquier combate consiste en apoyarse en los puntos fuertes propios para incidir desde ellos en los puntos débiles del adversario. En este combate que Aragón tiene que librar contra el desempleo como primera urgencia social, el territorio, uno de los auténticos puntos fuertes de Aragón, y una indiscutible ventaja comparativa frente a otras Comunidades Autónomas, puede servir de base sólida para lanzar desde él, en un inteligente aprovechamiento simultáneo, la agroindustria y la inquietud medioambiental, en una acción política decidida que, al tiempo que cree riqueza, fije población y vertebre el territorio

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: