Archive for 31 enero 2010

El Presupuesto de Zaragoza (III)

enero 31, 2010

(Carta abierta al Alcalde de Zaragoza)

Señor Alcalde:
Como le decía en mi carta anterior, el presupuesto municipal para al año 2010 es completamente rechazable no solo por la abusiva presión fiscal que los ingresos representan, sino también por la estructura del gasto que contempla.
Pero antes de entrar en la crítica del gasto, quiero hacer un comentario sobre la posibilidad reformadora de las enmiendas que la oposición puede hacer sobre los presupuestos del Ayuntamiento, y con la que su aparato de propaganda tanta demagogia está acostumbrado a hacer.
Las enmiendas al presupuesto, con las limitaciones impuestas de no poder alterar la dimensión relativa de las áreas, carecen por completo de posibilidad reformadora de la estructura presupuestaria. Y, como he comentado en cartas anteriores, al ser precisamente la estructura lo más importante de cuanto requiere ser cambiado, resulta que los esfuerzos de la oposición, por intensos y meritorios que sean, se ven, por naturaleza de las disposiciones reglamentarias, imposibilitados de reformar lo verdaderamente sustancial.
La pretensión de su Gobierno que anima a la oposición a mejorar el presupuesto por esta vía estrecha es tan falaz como la invitación que pudiese hacerse a cualquiera que quisiera reformar profundamente su casa pero se le impidiese cambiar los tabiques de las habitaciones, con lo que no le quedaría más remedio que concentrarse en la decoración del interior de las misma. Esto es lo único que pueden hacer las enmiendas: decorar algo los compartimentos internos de un presupuesto que en su estructura es indecoroso para los zaragozanos.
Ante esta situación, el Grupo Municipal Popular, en concordancia con su responsabilidad de servicio a los zaragozanos, solo pudo formular una enmienda verdaderamente útil, y fue la primera de las setenta que presentó: una enmienda a la totalidad, pidiendo a su Gobierno que retirase ese presupuesto y presentase otro que tuviera invertidas, aunque sólo fuera de forma inicial, las tendencias básicas apuntadas.
Por desgracia para Zaragoza, señor Alcalde, su Gobierno y el “socio presupuestario” que usted encontró impidieron su retirada, prestando con ello un lamentable servicio a los zaragozanos.
Un cordial saludo

El Presupuesto de Zaragoza (II)

enero 24, 2010

(Carta abierta al Alcalde de Zaragoza)

Señor Alcalde:
Como le dije en mi carta anterior, el presupuesto municipal para el este año es pésimo y consagra una deriva desastrosa para la ciudad, con un porcentaje de inversión con respecto a las operaciones no financieras inexorablemente menguante.
Pues bien, todo ello se ha logrado aumentando espectacularmente la deuda y haciendo que su paso por la Alcaldía esté suponiendo la más abusiva subida de la presión fiscal de la historia de nuestra ciudad, en la que el impuesto de bienes inmuebles se ha llegado prácticamente a doblar, cobrando por mitades el recibo para intentar que pase lo más desapercibida posible la subida.
Y hablando de impuestos tengo que decirle que de nada vale esgrimir gráficos con los que su delegado presupuestario pretende presumir de que la presión fiscal de Zaragoza se encuentra entre la media de las ciudades españolas. Lo importante es subrayar que Zaragoza estaba antes muy por debajo de esa media, y que eso era bueno para los zaragozanos, porque tener impuestos bajos supone calidad de vida, que empieza por poder disponer de más para gastar, y no de menos. Y, por lo tanto, su paso por la Alcaldía está suponiendo, entre otras cosas, un considerable deterioro de esa calida de vida por cuya elevación usted dice preocuparse.
Pero arrastra más consecuencias esa política fiscal suya. Esa abusiva subida de impuestos está haciendo perder a Zaragoza una de las ventajas competitivas que tenía frente a otras ciudades antes de que usted llegase a la Alcaldía. Presumir de estar en la media impositiva nacional, como hace su delegado presupuestario sin ningún rubor, sería comprensible si se viniera de una situación de presión fiscal superior a dicha media, pero no, como era nuestro caso anterior, cuando era claramente inferior. Y hasta tal punto esto así, que su mala conciencia sobre ello les llevó, como he comentado antes, a trocear en dos el recibo para intentar disimular la dura realidad
Y esa situación de subida abusiva de los impuestos está incrustada en la estructura de todos los presupuestos de los últimos años y constituye, ya de por sí y sin perjuicio de otras causas, razón suficiente para oponerse a estos presupuestos, como ha hecho acertadamente el Grupo Municipal Popular. Pero no solo por la estructura de los ingresos el presupuesto es rechazable, sino también, y como comentaré en otro momento, por la estructura del gasto que contempla.
Un cordial saludo.

El Presupuesto de Zaragoza 2010 (I)

enero 17, 2010

(Carta abierta al Alcalde de Zaragoza)

Señor Alcalde:
Como usted sabe, el debate sobre los presupuestos de cualquier institución es siempre su gran debate político. No en balde la vida parlamentaria, la dialéctica política, nació en torno a la discusión de las cuentas, es decir, en el debate de los presupuestos de los países que se abrían a la democracia.
Empiezo por hacer esta afirmación, señor Alcalde, para salir al paso de la pretensión histórica de su Gobierno, de presentar los documentos presupuestarios como cargados de tal contenido técnico que resultase imposible salirse de los parámetros fijados en ellos por la ciencia económica que, naturalmente, vienen a coincidir casualmente siempre con los planteamientos gubernamentales, pretendiendo de entrada desactivar o ridiculizar cualquier oposición sustancial a los mismos, calificando de iletrados a quienes osen oponerse a los dictados del Gobierno, y tratando de ocultar que, precisamente, el presupuesto es siempre el documento político por antonomasia.
Esa actitud dialéctica a la que tan acostumbrados nos tiene su delegado para estos asuntos, además de descalificarse por sí misma, desautoriza a quien la sostiene, y le sitúa en un punto más próximo a la rutina tecnocrática de los regímenes que se esfuerzan por encubrir su autoritarismo que a los planteamientos de los políticos verdaderamente democráticos. Y con estas palabras no aspiro a corregir la tendencia del responsable aludido, y por lo tanto la suya, señor Alcalde, ya que en él delega, sino a decirle sin ningún tapujo, y al margen del juicio de su delegado, que los presupuestos para el año 2010 no es que sean malos, es que son pésimos, y no hacen sino reflejar la deriva que viene arrastrando su Gobierno, y cuyas negativas consecuencias para la ciudad son de tal dimensión que no pueden ser ocultadas ni por su aparato de propaganda, ni por la propia palabrería de su delegado presupuestario.
La situación económica con que arrancó esta Corporación era francamente mala, y esa mala herencia recibida de ustedes mismos, señor Alcalde, se ha ido empeorando año tras año hasta llegar al momento actual en que se superan todos los anteriores.
Los últimos presupuestos de la anterior Corporación contemplaban un gasto corriente superior al 74% del conjunto de operaciones no financieras, y de ahí se pasó en el presupuesto de 2008 a situarse por encima del 76%, en el del 2009 a superar el 84%, y en el que se va a probar en breve de forma definitiva el 86%, de cuyo montante, además, los gastos de personal llegan casi a la mitad.
Esta trayectoria de evolución del gasto corriente es de desastre. Y este es el desastre en el que se encuentra el Ayuntamiento de Zaragoza en estos momentos. Porque ello, entre otras cosas, obliga a que la inversión siga la misma tendencia pero invertida, como se pude apreciar de su evolución histórica en estos últimos años, pasando sucesivamente de más del 25%, en números redondos, del conjunto de operaciones no financieras al 23%, posteriormente al 15% y para este año al 13%. Con esta deriva, para el año 2011 seguirá bajando inevitablemente a menos que usted, señor Alcalde, vuelva a subir los impuestos ó decida no presentar ningún presupuesto por tratarse de año electoral y no tener nada mínimamente atractivo que ofrecer a la ciudadanía en materia presupuestaria.
Ante esta deriva que no conduce más que al desastre, usted tendría que haber dado un golpe de timón vigoroso en cualquiera de los años anteriores para enderezar la situación y cambiar la tendencia. Pero en lugar de hacer eso, ha preferido incrementar la propaganda con la que pretende distorsionar la realidad sin abordar las reformas estructurales que son necesarias, dando como conclusión, como acabo de decir, que cada presupuesto sea peor que el anterior, haciendo de todos ellos presupuestos históricos, por desgracia, y el más histórico de todos, el actual.
Yo estoy convencido de que usted, señor Alcalde, en su fuero interno, es consciente de esta realidad y de la necesidad de dar un golpe de timón políticamente desagradable, pero absolutamente necesario, que ponga coto al crecimiento desmedido del gasto corriente, que es el verdadero cáncer de la estructura presupuestaria del Ayuntamiento de Zaragoza. De lo que ya no estoy tan convencido es de las razones por las que no lo hace. Y sobre ello, señor Alcalde, aventuro dos: ó porque está usted dispuesto a hacerlo cuando pasen las próximas elecciones, con tiempo por delante hasta la próxima cita electoral, para intentar superar el desgaste de su propio ajuste; ó porque lo deja para el próximo Alcalde, convencido de las altas probabilidades de que no va a ser usted. Yo me inclino a pensar que es por esta segunda razón.
Un cordial saludo.