Archive for 20 julio 2009

Casablanca

julio 20, 2009

(Entrevista publicada en la revista “Ecos de Casablanca”)

¿Por qué motivo entró en política?

Fundamentalmente por afición profunda, o por vocación, como se quiera decir, porque en el fondo son la misma cosa. Además lo hice en un momento apasionante para la historia de España, en la transición democrática, y formando parte de un partido, la Democracia Cristiana Aragonesa, cuyo planteamiento político no solo ha pervivido durante todo este tiempo, sino que constituye la mejor esperanza de futuro; un partido con una visión centrista de la vida política y un sentido autonómico de la estructura del Estado, lo que hoy es el Partido Popular de Aragón

¿Se ve Ud. con una larga vida política por delante?

Ni me veo ni me dejo de ver, porque no me miro en este aspecto. Como le digo, me gusta la política y estoy deseoso de ejercerla lo mejor posible en todo momento y con arreglo al puesto en que me coloquen las circunstancias. Solía decir Rodolfo Martín Villa que en política hay que estar siempre emocionalmente preparado para marcharse antes de acabar el día y al mismo tiempo dispuesto a continuar toda la vida. Procuro aplicarme esa máxima.

Principales virtudes de la ciudad de Zaragoza

A mi modo de ver, la principal virtud de Zaragoza es el cosmopolitismo de sus gentes. Los zaragozanos, por regla general, son cosmopolitas, es decir, no están apegados a ningún localismo, sino abiertos a lo universal, superando cualquier frontera. Tal vez esto provenga en parte de la riqueza de su historia. Zaragoza fue una ciudad romana. Luego convivieron en ella cuatro culturas, la romana, la cristiana, la judía y la islámica con una tolerancia ejemplar, que hicieron de ella la taifa más próspera y abierta tras el declive del califato de Córdoba. Más tarde albergó la sede de la Corona de Aragón, el proyecto europeísta más avanzado de su época. Posteriormente contribuyó de manera decisiva al descubrimiento de América, y los ilustrados zaragozanos fueron pioneros en el cambio de la mentalidad española. Yo creo que todo esto ha dejado un poso de cultura inconsciente que se manifiesta de forma espontánea en esa apertura de los zaragozanos. Por eso lo que con más insistencia suelen resaltar todos cuantos visitan la ciudad es que aquí se encuentran como en casa.

Ahora que lleva varios meses como Presidente del Distrito de Casablanca, ¿qué problemas advierte y qué soluciones propone para el distrito?

Hay dos tipos de problemas. El primero es común a todos los Distritos, y es su ineficacia operativa. La actual estructura de los Distritos municipales, en lo que atañe a desconcentración de la vida política local, es completamente inoperante. Los Distritos actuales carecen de competencias de contenido mínimamente político, están dotados de un presupuesto ínfimo, con el que tan solo puede hacerse algún festejo popular y poco más, y, en consecuencia, no resuelven ningún problema importante a los ciudadanos.
Pero el Distrito de Casablanca, además, tiene otro problema específico suyo, que atañe gravemente a la otra función de los Distritos municipales, la de ser cauce de participación ciudadana. Y es la enorme diversidad tanto morfológica como social y psicológica de sus territorios. La Casablanca clásica tiene muy poco que ver con Valdespartera o Montecanal, por citar algunos sectores del Distrito, y sin embargo están obligados a formar Distrito juntos, no teniendo apenas nada en común. Esto dificulta gravemente la expresión de las inquietudes de sus residentes. Y esta es la razón por la que, en estos momentos, estamos ensayando un sistema de funcionamiento que podríamos calificar casi de federal, en virtud del cual se han sustituido las clásicas comisiones temáticas por comisiones territoriales, con el fin de que cada sector del Distrito pueda expresar mejor su propia personalidad.

Se ha dado un paso muy importante para que por fin haya terrenos municipales en la zona del Casco Histórico del Barrio. ¿Cuánto tiempo estima que durará la negociación para que Patrimonio del Estado ceda la titularidad de los terrenos de la C/ Embarcadero a favor del Ayuntamiento de Zaragoza?

Depende solo de la voluntad que tenga el Alcalde para acelerar las negociaciones. Si el Alcalde cumple la palabra dada sobre este asunto, y en principio no tengo ningún motivo para pensar que no la vaya a cumplir, puede ir todo muy rápido porque están superados todos los obstáculos jurídicos que existían, dependiendo, por lo tanto, solo de la intensidad negociadora que ponga el Gobierno y del puesto que ocupe en su escala de prioridades.

¿Para cuándo podremos decirles a los vecinos del Barrio que podrán disfrutar del pabellón polideportivo, piscina pública, aparcamientos, etc. en los terrenos de la C/ Embarcadero, que tantas veces han sido prometidos?

Si se cumple lo comentado en la pregunta anterior, que es la base del proceso, podrían incluirse los proyectos en los Presupuestos municipales de 2.011 y estar las obras en marcha antes de terminar esta Corporación

¿Considera necesaria una reorganización de los actuales distritos de la ciudad? ¿Por qué?

Sí. Y además con urgencia, por lo que he comentado anteriormente, con motivo de los problemas de Casablanca. Para que los Distritos de ciudad puedan realmente ejercer la función de desconcentración de la vida municipal tendrían que estar dotados de competencias políticas importantes y equipos funcionariales suficientes para desarrollarlas.
Esto obligaría a establecer tres tipos de competencias municipales. En primer lugar, aquellas competencias que por su naturaleza global no pueden transferirse en modo alguno a los distritos; en segundo lugar, las que son completamente transferibles, de forma que los problemas que a ellas se refieran se resuelvan en los distritos y solo en los distritos; y en tercer lugar, una relación de competencias compartidas por el poder central del Ayuntamiento y los distritos.
Aplicado a la ciudad, sería un proceso similar al que se ha efectuado en España al pasar de un Estado centralista a otro autonómico. Todo esto supone un verdadero cambio en el funcionamiento municipal, pero es el cambio que está haciendo falta para que el Ayuntamiento funcione realmente mejor. Y para que las competencias transferidas por completo y las compartidas pudieran ejercerse sería preciso también el traslado de funcionarios municipales de todo tipo a los distritos, de forma que en éstos pudieran existir equipos de ingenieros, arquitectos, abogados y demás.
Resulta impensable llevar a cabo esto en once distritos porque carecen del mínimo de población necesaria para que entren en juego las economías de escala que toda organización precisa, pero sí puede hacerse a base de dividir la ciudad en cuatro o cinco grandes distritos que por su volumen de población, unos 150.000 habitantes, mayor que algunas capitales de provincia, justificarían con creces la operación. Este proceso de descentralización haría que en torno al 40% del presupuesto Municipal, que es actualmente de más de 700 millones de euros, pasase a los distritos, con lo que éstos podrían contar con un presupuesto del orden de 60 ó 70 millones de euros.
El problema político que tiene esto, y, a mi juicio, es la razón por la que no se aborda, es que supone un cambio profundo en el reparto de la estructura de poder dentro del Gobierno local, ya que algunas Delegaciones tendrían que desaparecer por completo, y el Alcalde no tiene ganas de meterse en problemas con su propio Grupo municipal. Pero para la ciudad sería muy conveniente

Los acontecimientos relacionados con la corrupción política causan desconfianza en los ciudadanos .Qué soluciones se deberían tomar para evitar estas situaciones?

Los problemas de corrupción no son problemas de la política sino de algunos políticos en particular. Las estructuras democráticas están funcionando correctamente, y la vida política democrática es una vida digna y noble porque no hay nada más noble y digno que dedicarse al servicio de los demás. A mi juicio, la mejor forma de evitar la corrupción es no permitir que personas corruptas entren en la vida política.

Los políticos siempre señalan que los ciudadanos deben participar más activamente en la vida política municipal. ¿Considera que se dan los supuestos necesarios y hay cauces realmente eficaces para hacerlo o se debería plantear otro modelo de participación?

Sin perjuicio de afirmar que la participación ciudadana en la vida municipal es siempre mejorable, considero que los cauces actuales son adecuados, y, desde luego, su posible mejora, no excusa de participar a través de ellos actualmente.
Pero opino también que los ciudadanos no solo deben participar más activamente en la vida municipal sino en todo tipo de vida política, es decir, en la política en general. Y sin menoscabo de otras vías, los partidos políticos son un cauce natural de participación en la vida política democrática. Por eso, animo a los ciudadanos a que se integren en los partidos y contribuyan a mejorarlos. La democracia requiere buenos partidos democráticos que sean capaces de recoger y encauzar la pluralidad de la sociedad

¿A qué político admira?

Al fallecido Francisco Fernández Ordóñez, que fue ministro de Hacienda y Justicia con los presidentes Adolfo Suárez y Leopoldo Calvo Sotelo, y de Asuntos Exteriores con Felipe González.

Háganos una breve radiografía suya.

Entendida la radiografía como un análisis del interior de uno mismo, me resulta enormemente difícil hacerlo y pienso además que sería de escaso valor porque no tendría el suficiente grado de objetividad que cualquier radiografía requiere. Por eso, prefiero que sean los lectores los que, a través de cuanto llevo dicho, se hagan su propia composición de lugar.

Una promesa o un deseo para los vecinos de Casablanca.

La promesa es la misma que hice en le primer Pleno del Distrito que tuve en honor de presidir: Plantear los problemas de Casablanca con el máximo vigor al Alcalde y a su Gobierno. El deseo es que se logren resolver.

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Gobernar España

julio 3, 2009

El salto cualitativo dado por las seis comunidades autónomas que, desde el año pasado, vienen reuniéndose periódicamente con el fin de cooperar y armonizar competencias autonómicas, consistente en pretender transitar por caminos constitucionales de corte federal, además de constituir una contradicción en sus propios términos, pone de manifiesto el desgobierno existente en España y el grado de desorientación a que está conduciendo la política territorial del presidente del Gobierno.
Que es preciso armonizar el proceso autonómico y poner orden en la actual carrera autonomista es algo a lo que, junto con los partidos nacionalistas, solo se niega a reconocer la actual dirección del Partido Socialista. Pero la forma de abordar semejante cuestión de Estado no es conculcando el poder central del mismo y precisamente para pretender ir adonde la propia Constitución no permite, como es la clara intención de alguna de las comunidades autónomas reunidas.
El Estado español no es un Estado federal, por más que las actuales autonomías tengan más poder que muchos de los Estados federados en los países organizados bajo este régimen, sino un Estado unitario, autonómico, pero unitario, con sus poderes repartidos en tres ámbitos, el central, el autonómico y el local, y haciendo descansar la salud del mismo precisamente en el equilibrio razonable de estos tres poderes, que no se da en estos momentos.
Y este desequilibrio, producido por el excesivo peso del poder autonómico, al que vengo refiriéndome con frecuencia en estas mismas páginas, está produciendo una distorsión de la vida nacional que no sólo afecta a cuestiones jurídicas y de derechos básicos, como es el de la igualdad de todos los españoles, sino que incide de lleno en la propia vida económica. Asuntos esenciales para el desarrollo económico como la seguridad jurídica, la unidad de mercado, la libre circulación de personas, la similitud de niveles educativos o sanitarios, y muchos otros de índole similar están viéndose alterados de manera creciente por el mencionado desequilibrio con el consiguiente impacto negativo y de largo alcance en la competitividad, el desarrollo productivo y, en último término, en la creación de riqueza y puestos de trabajo.
Urge, a mi juicio, corregir esta situación, pero la solución no consiste en agrandar ese desequilibrio en beneficio del poder autonómico, como de manera consciente o inconsciente está propiciando el presidente del Gobierno, sino en lo contrario, en lograrlo de forma razonable y por el camino que desde hace más de una década está apalabrado por los grandes partidos nacionales, la llamada “segunda descentralización”, es decir, el traspaso de competencias del poder autonómico al poder local, y que, por la razón que sea, no ha pasado, ni hay visos de ello, de las palabras a los hechos.
El evidente fracaso del Senado para dar cauce adecuado a la diversidad territorial, y la consiguiente necesidad de abordar la reforma de la Constitución para resolver éste y algún otro problema nacional, no justifican en modo alguno la intención de ciertas comunidades autónomas de establecer por la vía de hecho espurios mecanismos de poder, y menos aún la pretensión de alguna de ellas de cambiar el modelo de Estado.
Cuando los grandes problemas no se abordan, con el tiempo van haciéndose mayores. Con la presencia del señor Rodríguez Zapatero al frente del Gobierno español las tensiones territoriales son hoy más agudas que hace seis años y tienden al desbordamiento en la misma medida en que el propio presidente del Gobierno se encuentra crecientemente desbordado por sus propio errores.
La pretensión de las comunidades autónomas de Cataluña, Valencia, Aragón, Castilla y León, Andalucía y Baleares de impulsar una conferencia de presidentes sin ningún representante del Gobierno español, “como en los países federales”, según las propias palabras del consejero de Interior de Cataluña, Joan Saura, es suficientemente preocupante y requiere, a mi juicio, que se levante la voz, exigiendo al Gobierno que abandone la indefinición y la demagogia y se dedique realmente a gobernar España