Fracaso político del Alcalde de Zaragoza

La aprobación en el pasado Pleno municipal de Zaragoza del proyecto de línea norte sur de tranvía para esa ciudad constituye, a mi juicio, un error estratégico del Gobierno local y un fracaso político de su Alcalde, Juan Alberto Belloch
Este proyecto de tranvía en superficie por el centro de la ciudad está defendido por un equipo muy prestigioso de técnicos, ciertamente, pero otros equipos de técnicos igualmente prestigiosos defienden lo contrario, defienden la solución soterrada. Y no tiene nada de particular que ello sea así porque la implantación de un tranvía o un metro en cualquier ciudad no es nunca una decisión técnica sino estratégica, es decir, entra de lleno en el ámbito de la discrecionalidad política, y está dotada de todas las características que a lo político, en el sentido más profundo de la palabra, el que apela al arte de gobernar, corresponden.
Y es en este sentido en el que, con todos los respetos a la opinión contraria, opino que el tranvía en superficie por el interior de la ciudad consolidada, en Zaragoza, es un error porque no va a resolver ningún problema, va a crear otros inexistentes actualmente y, sobre todo, hipoteca la verdadera solución de futuro.
De todas maneras, debido a su carácter estratégico, sólo el tiempo podrá juzgar fehacientemente cuál de las dos posturas por él enfrentadas resultaba más acertada, pero lo que sí se puede decir ya, sin esperar al futuro, es que este proyecto representa un fracaso político de su Alcalde al no haber querido, o no haber sabido orquestar en torno a él un amplio consenso político y ciudadano.
Un proyecto cuya realización va a comprometer a más de una Corporación, que va a condicionar tan decisivamente el futuro de la ciudad, que va a requerir importantes esfuerzos financieros no sólo municipales sino también de otras instituciones y agentes privados, y que va a incidir de forma tan directa en uno de los aspectos más determinantes de la calidad de vida de una ciudad como es la movilidad, a mi juicio, no se puede emprender sobre unas premisas en contra de las que se han pronunciado el 42% de los electores, la mitad de los colegios profesionales, la mitad de las asociaciones ciudadanas, algunos importantes sindicatos y todas las organizaciones empresariales, es decir, en contra prácticamente de la mitad de la ciudad. Un proyecto así, es un proyecto socialmente insostenible, y si es socialmente insostenible puede que, a la larga, resulte ser también financieramente insostenible.
Y de la interrelación entre ambos conceptos de sostenibilidad, y de la importancia que para ello tiene el consenso, tenemos, afortunadamente, en Zaragoza un ejemplo muy contundente en el que estamos insertos en este momento: la Exposición Internacional.
Si pudimos lograr primero la candidatura de la Expo y luego su brillante realización, tratándose de un proyecto tan ambicioso y costoso como es, fue en gran parte porque en torno a ella se logró un amplísimo consenso político, social y ciudadano que movió voluntades, recabó aliados, aunó instituciones y logró la financiación necesaria. ¿Quién podría asegurar hoy que hubiéramos tenido Exposición Internacional si este proyecto hubiera sido motivo de enfrentamiento de media ciudad contra la otra media?
Pues bien, este es el interrogante que se abre ante este proyecto y cuya magnitud en términos de desazón ciudadana mide el vacío de liderazgo que en materia de movilidad tiene Zaragoza
En esta ciudad lo que está haciendo falta es un proyecto de movilidad global que articule inteligentemente el metro, el tranvía y el autobús en toda la extensión de la ciudad, y no sólo en uno de sus ejes; que se incardine eficazmente con el sistema de cercanías, y que logre una moderna mutación de los hábitos ciudadanos de comportamiento, desde el respeto más escrupuloso a la libertad personal. Y que en torno a ese proyecto esté volcada la ciudad entera: los políticos, las instituciones y todos los colectivos ciudadanos y profesionales.
Y en torno a un proyecto con estas características y este grado de consenso se puede ir a buscar financiación al Gobierno central, a la Unión Europea, a las instituciones financieras, a las empresas privadas y a cualquier sitio, porque nadie niega el apoyo a una ciudad en marcha. Lo que hace falta es que la ciudad esté realmente en marcha y unida. Y la ausencia de esta unión constituye el gran defecto de este proyecto. Este es el gran fracaso del Alcalde

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: