Archive for 30 junio 2007

Divergencias de fondo

junio 30, 2007

El pasado día 23, el Consejo Europeo, en un ejercicio de posibilismo, consiguió salvar partes sustanciales del Tratado Consitucional bloqueado por la negativa de Francia y otros países hace dos años. Se ha salido, por lo tanto, de la crisis existente, y ello constituye una buena noticia para los europeístas, aunque se haya tenido que pagar un precio más doloroso de lo que puediera parecer a primera vista.
El hecho de que no haya bandera, ni himno, ni un único texto legal que derogue los demás y simbolice la unidad de Europa, abandonando la pretensión de dotar a Europa de una Constitución, representa un claro paso atrás en el calendario de ruta marcado por los gandes estadistas europeos hoy desaparecidos, por más que haya que haberlo hecho en aras de un pragmatismo que pretende hacer bueno el aforismo de que, a veces, lo bueno es enemigo de lo mejor.
En el fondo, lo que se ha hecho ha sido aparcar por un tiempo las divegencias existentes entre las distintas concepciones de lo que Europa debe ser, pero con el profundo convencimiento de que esas divegencias existen y que algún días habrá que encararlas con toda claridad.
El eje franco alemán, por más que se quiera disimular, ha vuelto a funcionar, y eso, hoy día, a pesar de los avances parciales que pueda producir, es, en el fondo, una mala noticia, porque Europa es y debe ser mucho más que la suma de esos dos países y sus respectivas áreas de influencia.
De todas las concesiones hechas, me parece particularmente negativa la eliminación del nombre de ministro de Exteriores al responsable de esa materia, así como las competencias asignadas. Una Política Exterior única es una aténtica necesidad para vanzar en la unión política y para tener una presencia decidida en el mundo; y ello no se consigue con un Alto Representante en Política Exterior, sino con un verdadero y único Ministro para esa politica.
¡Ojalá este paso dado sirva realmente para desbloquear el proceso y no para encubrir otros asuntos!



Mal comienzo

junio 23, 2007

La política de movilidad ha constituido el mayor fracaso del Gobierno del Ayuntamiento durante la pasada Corporación, y el proyecto de línea de tranvía norte-sur, auspiciado fundamentalmente por el partido que ha obtenido en las urnas el mayor descalabro de los últimos tiempos, viendo su representación reducida a la mitad, constituye la mayor hipoteca que para una buena solución de la movilidad pueda tener la ciudad.
Hacer de este proyecto, contestado por la ciudadanía y fracasado en las urnas, la base inexcusable de cualquier planteamiento de futuro supone no querer reconocer los yerros del pasado, y deja en letra muerta la voluntad de consenso manifestada por el Alcalde en su discurso de toma de posesión.
La actitud de pretender buscar un consenso en lo referente al transporte público del futuro poniendo como condición la permanencia de dicho proyecto, por más que se concedan, con aires de gran magnanimidad, posibilidades de retoque en el diseño, se encuentra en las antípodas de la verdadera voluntad de consenso y viene a desenmascarar la perversión lingüística que representa el hecho de emplear sin recato la sonoridad de unas palabras para intentar conseguir, precisamente, lo contrario de lo que representan.
Yo espero que el Alcalde recapacite y que, practicando aquella máxima de que “rectificar es de sabios”, desande cuanto antes el corto camino andado en esta nueva Corporación y sea capaz de ofrecer un panorama nuevo en materia de movilidad para que pueda llevarse a efecto ese gran consenso que los grandes proyectos requieren y la ciudadanía demanda permanentemente.



El relanzamiento de Europa

junio 16, 2007

Ante las expectativas suscitadas en diversos Gobiernos europeos por el triunfo de Sarkozy en Francia y sus repercusiones en el proceso de superación de la actual crisis de la Unión Europea, es preciso reflexionar sin perder de vista en ningún momento que el objetivo no debe ser simplemente remover la actual situación de parálisis, sino avanzar realmente.
A la vista de la emoción expresada por nuestro presidente del Gobierno tras su reciente entrevista con Sarkozy, y su pretensión de sustituir el actual Tratado Constitucional por un minitratado, es preciso recordar que dicho Tratado ha sido suscrito por los 27 jefes de Estado o de Gobierno de los países de la Unión, en Roma, en 2004; que dieciocho de esos Estados lo han ratificado, entre ellos España y por referéndum; que cuatro más están a favor de hacerlo; y que sólo hay tres que no se han pronunciado.
Me encuentro entre los que opinan que lo que procede llevar a efecto no es una renegociación ex novo, sino una reconsideración basada en el contenido del Tratado, distinguiendo lo propiamente constitucional, es decir, el bloque que contiene los principios, valores, instituciones, Carta de los Derechos Fundamentales, y procedimientos de revisión, y el que se refiere a las políticas concretas.
Comparto la opinión expresada recientemente por eurodiputados de los dos partidos mayoritarios del Parlamento Europeo de que el primer bloque debe ser conservado en todo caso, pudiéndose retocar el segundo.
El fortalecimiento de la Unión Europea es un asunto muy serio que no puede dejarse al albur de coyunturas concretas de ningún Estado miembro, por importante que éste sea, sino que debe en todo momento responder a un sincero deseo de buscar un destino compartido para todos los ciudadanos europeos.
Parodiando históricas palabras de Kennedy y aplicándolas a cada uno de los Estados miembros, podríamos decir: “No preguntéis que puede hacer Europa por vosotros, sino más bien qué podemos hacer todos juntos por la Unión”



La Historia de Europa

junio 10, 2007

Sabido es que el conocimiento engendra amor, y que el amor, en cualquiera de sus formas personales o sociales, con toda su amplia gama de matices e intensidades, es la base de cualquier construcción humana y la garantía de permanencia de la misma.
Saco esto a colación para abogar por la necesidad de un mayor conocimiento de la realidad europea entre los propios europeos como forma de aumentar la base del deseo social de esa nueva realidad a la que venimos llamando Unión Europea.
Mientras los europeos no tengan deseo de sentirse europeos, sin menoscabo de otros sentimientos, y la identidad colectiva como tales no se experimente con la misma intensidad, al menos, que las identidades nacionales o regionales, Europa no pasará de ser un mero sindicato de intereses o una simple asociación de necesidad geoestratégica, sin llegar a ser una auténtica comunidad política.
Y de entre de las variadas iniciativas que podrían adoptarse para cultivar este sentimiento europeo una muy interesante, a mi juicio, sería la divulgación de su historia y la pedagogía de la misma en todas las escuelas europeas.
Saber lo que se ha sido, entender por qué se ha sido de esa forma y no de otra, y poder considerarlo todo en una perspectiva de futuro, me parece que, tanto en lo personal como en lo social, es una buena manera de tomar posesión de uno mismo y equiparse para cualquier andadura.
Ahora que hay tanta pasión en algunas Comunidades Autónomas españolas por introducir en los planes de estudios la historia de la respectiva Comunidad, sería un buen momento para que, sin menoscabo de ese afán particular se introdujera también la enseñanza de esa historia colectiva europea, que es la que termina por llenar de sentido todas las historias parciales que en su seno se han producido.



Varapalo electoral al Gobierno municipal

junio 2, 2007

Comparando los resultados obtenidos por el Gobierno municipal PSOE-CHA en las pasadas elecciones con los que tuvo en las anteriores se observa que ha pasado de un 52,22 % de apoyo popular a un 47,67 %, es decir, casi un 10 % menos. Esta caída tan llamativa, el doble de lo que suele considerarse un desastre en Europa, pone de manifiesto que los zaragozanos no han sido insensibles al deterioro de la calidad de vida que ha ocasionado este Gobierno durante cuatro años, y han expresado su descontento con este contundente varapalo electoral.
La errática política urbanística seguida por el Alcalde, su incumplimiento de las promesas sociales, el abandono del tráfico y su ausencia de interés por resolver los grandes asuntos pendientes que tiene el Ayuntamiento han pasado factura, obligándole a rectificar vigorosamente el rumbo en los cuatro próximos años.
Sea cual fuere la composición del nuevo Gobierno, el Alcalde no podrá seguir en ningún caso los trazos marcados por el anterior, ni refugiarse en el deseable esplendor de la Exposición Internacional para disimular la ausencia de atención a la ciudad. Habrá de bajar inexorablemente a la arena de los problemas concretos y tratar de recuperar el tiempo perdido