Abusiva subida de impuestos

Siguiendo con mi deseo de comentar los hitos más sobresalientes de la Corporación que ahora termina, me propongo hoy esbozar los que, a mi juicio, han sido los rasgos principales de la medida más abusiva, demagógica e injustificada, y sostenidamente criticada por el Partido Popular, que ha adoptado el Gobierno saliente: la desorbitada subida de los impuestos.
En primer lugar, como si de una operación de desembarco militar se tratase, se bombardeó sistemáticamente durante casi un año la playa de la opinión pública con todo tipo de propaganda, en la pretensión de hacer creer que la situación financiera era desastrosa y justificadora, por lo tanto, de la medida que se pretendía adoptar. Aprovechando la dificultad de deslindar con precisión ciertos conceptos contables, fueron propagadas falsas cifras de pretendida deuda a largo plazo, que estuvieron en vigencia en el discurso del Gobierno hasta que las hubo de desmentir públicamente la empresa Price Waterhouse.
Posteriormente, se compusieron perentorias necesidades de llegar a equilibrios presupuestarios, a los que se podía llegar con una urgencia menor de la predicada y con otras medidas diferentes de las adoptadas, y a los que, dicho sea de paso, tampoco se ha llegado en el último presupuesto.
Se continuó invocando casi con énfasis declamatorio la necesidad de urgentes inversiones, sobre todo en los barrios, para los que se enarbolaba el señuelo de un plan específico, que no se ha llegado a realizar con rigor en los cuatro años de Corporación, como ha denunciado sistemáticamente Domingo Buesa.
E incluso se puso al frente de las finanzas a un profesor universitario para dar a toda la subida impositiva un carácter imperativamente técnico, en la pretensión de hacerla parecer inexorable dialécticamente, cuando, sabido es, que no hay nada más político en la vida pública que el montante de los impuestos, hasta el punto de que es ese carácter discrecional suyo lo que está en la base misma del nacimiento del parlamentarismo político.
Y con todo ello, se llegó a la subida más abusiva e injustificada de los impuestos de la vida democrática de la ciudad, empleando incluso, como último pretendido suavizante de la opinión pública la estratagema de dividir el recibo en dos partes, separadas por el verano, de forma que algunos incluso llegasen a pensar, al contemplar el primero de ellos, que lejos de subir, habían bajado
Hasta tal punto ha sido, a mi juicio, una subida completamente injustificada en su exceso, y constituye uno de los puntos más negros del actual Gobierno, que me encuentro entre los que piensan que si el Alcalde tuviera ahora ocasión de volver al momento inicial de la Corporación no lo haría, ni emplearía tampoco los argumentos demagógicos a los que se entregó en su primer año de mandato.



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