Nuevas elecciones

En la vida de cualquier sociedad democrática, toda convocatoria electoral constituye siempre un momento histórico porque supone la llamada solemne al pueblo para que se pronuncie sobre la marcha de los acontecimientos y emita su veredicto, inapelable, como instancia suprema que es, acerca de si los asuntos públicos deben seguir siendo regidos de la misma manera o, por el contrario, deben ser gobernados de modo diferente.
Hace escasos días han sido convocadas para el próximo 27 de mayo las elecciones locales en toda España, emplazando con ello a los zaragozanos a que emitan su juicio sobre la marcha de la ciudad y dispongan cómo van a ser los próximos cuatro años y quiénes deban ser los que tengan la responsabilidad de conducirlos.
Se abre, por lo tanto, un momento supremo de rendición de cuentas sobre el presente y el pasado, y de presentación de proyectos para el futuro, que conviene abordar con la máxima intensidad y rigor, con el fin de que los zaragozanos dispongan de los mayores elementos de juicio para emitir ese veredicto.
En mi condición de concejal del Partido Popular en el Ayuntamiento de Zaragoza, y en mi deseo de aportar los mayores elementos de juicio posibles para que los zaragozanos puedan elegir, considero importante pasar revista a los hitos más sobresalientes de la política municipal durante estos cuatro años, empezando por el activo que heredó el Alcalde actual y su actitud frente al mismo, para mejor argumentar lo que, a mi juicio más conviene a la ciudad en estos momentos: su cambio por el nuevo Alcalde que propone el Partido Popular en la persona de Domingo Buesa
Y si siempre es interesante saber de dónde arrancan las cosas, lo es todavía más al considerar que la actividad a la que con más ahínco se dedicó el Partido Socialista en el Ayuntamiento durante sus primeros meses fue la de intentar levantar una espesa cortina de descrédito sobre la actuación del Partido Popular en el tiempo pasado, tratando de impedir a los zarzagozanos, y tal vez a ellos mismos, la contemplación serena de la base real a partir de la cual tenían ellos que continuar su tarea municipal.
En toda actuación de gobierno, como en cualquier actividad humana, hay siempre aciertos y errores, y sólo el balance de conjunto puede contribuir a arrojar un juicio certero sobre la globalidad de la actuación.
Mirando la situación de la Zaragoza del año 2003, y a pesar de posibles desaciertos puntuales, sostengo que el balance de la actuación del Partido Popular durante aquellas Corporaciones que se asentaron sobre la victoria de Luisa Fernanda Rudi, en 1995, y su nueva victoria en 1999, fue abrumadoramente positivo, y aquellos ocho años de gobierno del Partido Popular, cinco de los cuales liderados directamente por ella, y los tres últimos por su sucesor, José Atarés, cuando Luisa Fernanda Rudi hubo de dejar la Alcaldía para presidir el Congreso de los Diputados, sentaron las bases de la gran transformación de Zaragoza, la iniciaron brillantemente, y dejaron la ciudad en una inmejorable situación para acometer nuevos desafíos. Ante ese balance, es comprensible que Domingo Buesa situándose en continuidad con la línea triunfadora de Luisa Fernanda Rudi, aspire a la tercera victoria para el Partido Popular, por le bien de Zaragoza
Durante aquellos años, en Zaragoza se propiciaron inversiones en infraestructuras básicas por valor de más de mil millones de euros, mejorándose todos los accesos a la ciudad, y llevando a efecto la transformación ferroviaria con la nueva estación y la llegada del tren de alta velocidad, entre otros logros.
Se realizó el saneamiento integral de la ciudad, de forma que prácticamente todas las aguas quedaron depuradas, se llegó a disponer de una red de tuberías de más de mil kilómetros de longitud, se reformaron más de cuatrocientas calles, se suscribió un convenio sin precedentes con el Ministerio de Fomento para transformar una parte sustancial de la ciudad, de la que todos ahora presumen, y se consiguió suelo para edificar treinta y dos mil viviendas sociales.
En materia cultural se llevó a efecto el más ambicioso programa de recuperación del patrimonio histórico-artístico que nunca ha tenido Zaragoza, y del que el Centro de Historia de la Ciudad o el Teatro Romano son dos de los numerosos ejemplos destacados.
En lo referente a la calidad de vida, el impulso dado a los servicios permitió, entre otros logros, que Zaragoza tuviese comparativamente la mejor flota de vehículos de transporte público de España, se situase en el primer puesto entre las ciudades españolas en materia de teleasistencia y asistencia domiciliaria, contase con el más moderno y avanzado Plan Estratégico de Servicios Sociales, y compartiera con Madrid el liderazgo español en solidaridad internacional, extendiendo su actuación de cooperación a una red de más de 50 ciudades, de 27 países, en todos los continentes.
Y en su vertiente externa, Zaragoza se convirtió en una auténtica Ciudad de Congresos, con unos servicios turísticos que merecieron la distinción nacional de pioneros en calidad turística, y se puso en marcha, en completo consenso político y social, el más ambicioso proyecto de proyección exterior que ha tenido nunca Zaragoza: la candidatura para la Expo 2008
Y todo ello se consiguió reduciendo al mismo tiempo un 32% la relación de la deuda municipal a largo plazo con respecto a los activos fijos, conteniendo la presión fiscal, manteniendo un ritmo anual de inversiones ordinarias de más de 70 millones de euros, y logrando un saneamiento financiero que permitió pasar de una situación calificada por las Agencias Independientes de Consultoría de “deficiente” crediticiamente a otra de “media alta con tendencia a mejorar”.
Con estas apresuradas pinceladas, que en modo alguno pretenden agotar la realidad de lo que entonces se logró, puedo afirmar que Zaragoza puso en marcha la mayor transformación urbanística de su historia, sentó las bases para poder llevar a cabo una subsiguiente transformación cultural, e inició una sólida y rigurosa política de proyección exterior.
Ante aquella situación, que marcó la realidad de partida con la que se encontró el Partido Socialista, resulta particularmente lamentable, y cuanto más se mira retrospectivamente más condenable todavía aparece, que los primeros pasos del nuevo Gobierno municipal se concentrasen, como sucedió, en desacreditar lo logrado, mirando hacia el pasado con ánimo completamente distorsionante y tratando de eclipsar lo que constituyó su más sólida base para la labor que cupiera esperar de los años siguientes.
El actual Alcalde se encontró con una ciudad en plena transformación, dotada de un impulso que certificaron los miembros del Bureau International des Expositions de Paris en cuantas visitas nos hicieron, con una excelente disposición de los agentes sociales, económicos y culturales, y con una ciudadanía ilusionada y con una profunda confianza en sí misma. Y todo ello debido, en una parte muy considerable, a la política que desde el Ayuntamiento se había realizado.
Hacer una gran ciudad, como realizar cualquier gran obra política, requiere en sus agentes rasgos de grandeza. La actitud de pretender distorsionar la situación de la Zaragoza que recibió, como se empeñó el Alcalde actual en sus primeros meses de mandato, se encuentra en las antípodas de esa grandeza que su gobernación requiere. Por eso, no es de extrañar que el balance con que ahora se enfrenta al juicio de la ciudadanía arroje un saldo muy distinto al que se encontró, y tenga que echar mano precisamente de la herencia recibida para intentar presentar como exclusivamente propio el logro de un dinamismo ciudadano que básicamente a ella se debe.



Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: