Archive for 30 abril 2007

El desafío del aeropuerto

abril 30, 2007

airport.jpgSi Zaragoza quiere ser una ciudad internacional tiene que tener un aeropuerto internacional; no bastan las comunicaciones por tierra, por buenas que éstas sean.
Con el tren de alta velocidad Zaragoza se encuentra en el centro, y a una hora y cuarto de distancia de los focos, de una zona aeroportuaria que, uniendo los flujos aéreos de Madrid y Barcelona, es la quinta de Europa y la novena del mundo. Esta realidad, y la función más característica de la alta velocidad ferroviaria, que es la de enhebrar aeropuertos, permiten, a mi juicio, plantear el futuro del Aeropuerto de Zaragoza con un discurso nuevo, inexistente hasta el momento, y cuyo último desarrollo conduciría a pensar que, con un adecuado planteamiento de la segunda estación del AVE, podría convertirse Zaragoza en aeropuerto de desconcentración simultánea de Madrid y Barcelona para todo tipo de vuelos, incluidos los intercontinentales.
La calidad de sus pistas, consideradas técnicamente entre las mejores de Europa, las condiciones de su orografía, la amplitud de terrenos circundantes, y la singularidad de su posición estratégica, puesta en valor por el AVE, podrían hacerlo posible si hubiera tras ello una decidida apuesta política y un pleno convencimiento social e institucional.
Es cierto que se ha dejado pasar la inmejorable ocasión de diseñar el trazado de la alta velocidad justo por debajo del Aeropuerto, haciendo de éste la segunda estación natural del AVE, y logrando con ello una intermodalidad perfecta, como se da en otros importantes aeropuertos europeos. Pero esta lamentable circunstancia puede ser en gran parte reparada con una adecuada conexión de dicha segunda estación con el Aeropuerto, como viene pidiendo insistentemente Domingo Buesa.
Pero, a mi juicio, el escollo más grande que existe para lograr algún día estos ambiciosos objetivos es la política de AENA, que no contempla ninguna estrategia nacional que pueda lesionar lo más mínimo los intereses de Madrid y Barcelona, entendidos ambos casi como si fueran por sí solos los intereses nacionales, sin reparar que puede haber para el conjunto de España otra forma de ver las cosas, que no tiene que remitirse necesariamente a la dialéctica centro-periferia, anticuada en cualquiera de sus dos polaridades, como viene afirmando el Partido Popular, y que puede resultar mucho más ventajosa no sólo para los intereses generales de España, sino también para los de Europa, sin cuya consideración de fondo no debe hoy concebirse ningún desarrollo estratégico de futuro.



La joya abandonada

abril 29, 2007

23322.jpg Zaragoza tiene en el Parque Primo de Rivera una auténtica joya ciudadana, abandonada por el actual Gobierno y cuya preocupación por él sólo comenzó al hilo del clamor ciudadano levantado contra el acto de mayor insensibilidad medioambiental cometido por el Alcalde cuando pretendió trasladar allí el rastro de los vendedores ambulantes, hace ahora algo más de un año.
A partir de entonces comenzó tímidamente un proyecto para su recuperación que emplea más tiempo y energía en su anuncio propagandístico que en la ejecución real de las distintas piezas del mismo, hasta el punto de que, incapaz ya de abordarlo en la presente Corporación, el Gobierno se ha limitado a remitirlo, como tantas otras cosas, al año 2008, al que se envían todas las ilusiones frustradas de la actual política, intentando convertir la Expo en esa varita mágica que haga vivir de la ilusión a tantos como se encuentran frustrados por la presente realidad.
Pero no sólo cuenta Zaragoza con el “Parque Grande”. Tiene además cincuenta parques de una dimensión superior a los 8.000 metros cuadrados, aportando entre todos una superficie que supera en más de un 12% al Central Park de Nueva York, y en más de un 40% al Hyde Park de Londres, lo que da una idea de la importancia del activo que en esta materia tiene y mide también la gravedad que su abandono representa.
Por eso, resulta completamente natural que Domingo Buesa, que dedica una parte sustancial de su programa electoral a desgranar los proyectos con los que pretende hacer de Zaragoza una auténtica ciudad de parques y jardines, pasee con tanta frecuencia por ellos, y les dedique tanta atención.
Ayer mismo, en el Parque Primo de Rivera, junto con él y otros miembros de la candidatura, paseando bajo la lluvia, pude comprobar de nuevo hasta qué punto está abandonado, y lo importante que para Zaragoza y para los zaragozanos es el proyecto del Partido Popular de convocar un concurso internacional de ideas con el fin de hacer de esta joya de nuestros parques un sitio emblemático de la ciudad,



La segunda descentralización

abril 28, 2007

Puede afirmarse con toda claridad que el intenso proceso descentralizador iniciado en España a partir de la aprobación de la Constitución de 1978 ha alcanzado su madurez y, sin perjuicio de mi opinión negativa sobre el actual Estatuto catalán, como ha denunciado desde un principio el Partido Popular, considero que el proceso de traspaso de competencias realizado hasta el momento en beneficio de las Comunidades Autónomas ha marcado un hito histórico pudiendo calificarse de espectacular, tanto por su amplitud como por su rapidez.
Con ello, España se ha puesto a la vanguardia de Europa en materia de descentralización, con unos beneficios sociales palpables en todos los órdenes y que han contribuido, junto con otras causas, al hecho de que sea el nuestro el país europeo que más crecimiento ha experimentado en los últimos años, erigiéndose como paradigma de modernidad y desarrollo.
Pero este notable avance en la configuración del Estado de las Autonomías, este éxito colectivo como Nación, del que me siento muy orgulloso, no ha tenido, por desgracia, un reflejo similar en el siguiente escalón territorial, los Entes Locales, cuya configuración se ha visto inalterada en todos estos años pasados, y cuya reforma, para llevarlos a ese punto de plenitud que reclama la Constitución, constituye la gran asignatura pendiente del actual régimen democrático, haciendo de la “segunda descentralización” la más apremiante de las urgencias políticas españolas.
A lo largo de todo este tiempo, el porcentaje del gasto público central ha ido disminuyendo en beneficio del autonómico, siendo éste ya superior al primero, pero manteniéndose inalterado, en torno al trece o catorce por ciento, el gasto local, evidenciando de esa manera un grave desequilibrio particularmente negativo para la salud general de del Estado.
Aunque las próximas elecciones municipales no tienen como misión la elección de los gobiernos responsables de su solución, me parece una ocasión oportuna para reflexionar y levantar la voz sobre este asunto, como viene haciendo Domingo Buesa, que constituye uno de los mayores problemas de Estado que España tiene en estos momentos, y que tanto puede depender de la capacidad que los alcaldes de las grandes ciudades, entre las que se encuentra Zaragoza, tengan para hacer oír su voz en el conjunto de la vida nacional.



Guarderías infantiles

abril 27, 2007

La situación de Zaragoza, donde el número de plazas de guardería pública sólo será capaz de atender la tercera parte de las demandas, dejando fuera a cerca de mil niños menores de tres años, pone de manifiesto hasta qué punto es acertado el énfasis y prioridad que viene dando Domingo Buesa a la necesidad de crear una potente Red de Guarderías Municipales que sea capaz de cubrir por completo la demanda.
La conciliación de la vida familiar, la efectiva igualdad real entre hombres y mujeres, y el reto de propiciar un cambio de actitud cultural y de pautas en esta lucha por la igualdad en libertad, que son tres pilares conceptuales básicos del programa social del Partido Popular, obliga a pasar de los discursos a los planes concretos, y a superar las palabras con hechos.
En materia de acción social, el factor determinante de la eficacia y el avance, más que del color político del Gobierno, suele depender de la sensibilidad de los gobernantes y de la importancia que a esa política se otorgue en el conjunto de prioridades municipales.
Mientras el Gobierno actual ha duplicado con creces otros gastos menos necesarios, ha incumplido de manera flagrante su promesa de hacerlo en materia social, demostrando hasta qué punto sus palabras estaban disociadas de la intención, y la retórica suplantaba al verdadero compromiso. De poco vale que vuelva a prometer ahora cumplir en el futuro lo que no ha sido capaz de cumplir ni en el pasado ni en el presente.
En esta materia, como en tantas otras, sólo un cambio de Alcalde garantiza un cambio real hacia los objetivos necesarios.



El primer debate

abril 26, 2007

Ayer tuve ocasión de participar en el primer debate electoral de esta precampaña, organizado por la Asociación de Vecinos del Barrio de la Jota, con asistencia de todos los partidos, salvo el PSOE, cuya ausencia fue duramente criticada.
Y tuve también ocasión de comprobar la gran aceptación que tiene la propuesta de Domingo Buesa de llevar a cabo una auténtica descentralización del Gobierno municipal creando seis áreas territoriales, con verdadera autonomía de funcionamiento, de forma que puedan actuar como auténticos ayuntamientos, con competencias propias y presupuesto de libre disposición, similares en gran parte a los de ciudades de unos cien o ciento treinta mil habitantes.
La mayoría de los asistentes comprendió que era la mejor forma de acabar con promesas incumplidas, obras que se dilatan en el tiempo, información que no llega en su momento o llega convertida en propaganda, frustración por el escaso funcionamiento actual de las Juntas de Distrito, y un estado de cosas que está desembocando en amargas quejas por falta de aparcamientos, exceso de multas, mala comunicación de su transporte público, falta de limpieza, y parálisis de sus reivindicaciones más acuciantes, por comentar sólo algunas de las quejas más sobresalientes que allí se expusieron.
Incluso se llegó a valorar en un 15 % escaso el grado de cumplimiento completo de las promesas del entonces candidato Juan Alberto Belloch, y sin llegar al 30% contando con las que podrían considerarse razonablemente en marcha.
A tenor de este escaso grado de cumplimiento del Gobierno puede tal vez comprenderse mejor la ausencia del representante del PSOE, por más que ello no debiera ser nunca óbice para atender la llamada al diálogo y al debate de los vecinos, y se explica también, aunque tampoco se la excuse, la apatía del Alcalde a entablar contacto directo con los ciudadanos, como venimos denunciando con profusión desde el Partido Popular



Un programa para el cambio

abril 25, 2007

Entre los variados ángulos desde los que cabría glosar el programa electoral que ha presentado hoy Domingo Buesa para las elecciones al Ayuntamiento de Zaragoza, quiero incidir en uno de ellos que a mí me parece particularmente interesante: la propuesta de cambio. Yo diría que es, fundamentalmente, un programa para el cambio, para el cambio tranquilo y en profundidad que requiere la Alcaldía de Zaragoza.
Porque, salvo los esfuerzos que se están realizando para el mayor éxito de la Exposición Internacional del año 2008, en todos los restantes grandes asuntos de la gobernación de la ciudad, hace falta, a mi juicio, un cambio en profundidad, es decir, un cambio de orientación, un cambio de contenidos y un cambio de estilo de gobierno.
El planteamiento que tiene el Alcalde actual para resolver en el futuro el grave problema de la movilidad zaragozana precisa un cambio radical, que permita mirar al siglo XXI en lugar de recrearse en nostalgias del pasado. Y ese cambio el programa lo desarrolla con profusión y detalle.
La preocupación por el medio ambiente y la calidad de vida está igualmente necesitada de un cambio que permita pasar de las formulaciones teóricas y biensonantes, realizadas sólo a través de discursos, a proyectos concretos que consigan verdaderamente incrementar el bienestar de los zaragozanos, como se desglosan en abundancia en el programa del Partido Popular.
Y el estilo distante y escasamente dialogante que ha demostrado el Alcalde durante estos cuatro años, creando gratuitamente crisis y crispación dentro y fuera del Ayuntamiento, es preciso cambiarlo por una forma amable y cercana de tratar los problemas y, sobre todo, de tratar a las personas, a las que, en definitiva, está dedicado todo el programa en sus múltiples vertientes.
Un programa, por lo tanto, para el cambio sereno y tranquilo, que envíe sin ira los errores al olvido y convoque a los zaragozanos a un futuro mejor.



El Poder Local

abril 24, 2007

c.jpg En el modelo de ciudad presentado hace unos días por Domingo Buesa ocupa un lugar destacado el replanteamiento del funcionamiento municipal. Ello responde no sólo a la visón que sobre el papel de Zaragoza tiene el Partido Popular, sino también, a su concepción del municipalismo español.
Los ayuntamientos españoles tenemos con relación a muchos de nuestros vecinos una poderosa ventaja comparativa ya que nuestra Constitución, al referirse a la organización territorial del Estado, considera a los ayuntamientos no sólo como una parte integrante de dicho Estado, sino situados al mismo nivel que la Administración central o las autonómicas, pudiéndose afirmar con plenitud de sentido que los ayuntamientos son Estado y que el Poder Local es un poder del Estado, no un poder subordinado al Estado
Este reconocimiento constitucional de la capacidad de intervención política de los ayuntamientos, y de su rango de igualdad con el resto de los poderes del Estado, constituye un hecho diferencial de los ayuntamientos españoles en comparación con los ayuntamientos vecinos de nuestro entorno europeo, como Alemania, Francia o Gran Bretaña, donde los gobiernos locales, por más recursos y servicios que pudieran administrar, tienen una consideración subordinada con respecto a la administración central
La Constitución española dota a nuestros ayuntamientos de la capacidad de intervención política desde una concepción de igualdad, no de subordinación, con respecto a otras administraciones, representando nuestro modelo una ruptura con lo que se ha dado en llamar el “modelo napoleónico o continental” que concibe la administración local como una administración de segundo orden.
Los ayuntamientos españoles no están subordinados a la Administración central, como los franceses o ingleses, ni a los Estados Federales, como es el caso alemán: son autónomos en el sentido más pleno y puro de la palabra, representando un punto de inflexión en el concepto de autonomía municipal europea, y anticipándonos en diez años a lo que posteriormente la Carta Europea de la Autonomía Local iba a reconocer con la misma plenitud que nuestra Constitución.
Con esta base jurídica y constitucional, plenamente reconocida por la doctrina europea, el esfuerzo de los ayuntamientos por aumentar sus competencias y llegar a una distribución más equilibrada del gasto consolidado el Estado en sus tres esferas de administración, constituye no sólo una exigencia para el mejor gobierno de nuestros municipios, sino también otra forma de fortalecer el Estado, particularmente interesante en nuestro caso al considerar el enorme influjo que Zaragoza tiene en el conjunto de la Comunidad.



Sarkozy

abril 23, 2007

eiffel2.jpg Me encuentro entre los que consideran que la construcción europea es el proyecto político más apasionante de nuestra generación, pero sobre todo de las generaciones futuras, ante las que debemos dejar un camino despejado de los obstáculos políticos y psicológicos que ahora nos atenazan.
Y en este contexto de preocupación europea, las elecciones francesas adquieren una importancia superior, no sólo porque siempre es importante lo que pueda suceder en nuestro país vecino, sino por el enorme influjo que todo lo francés tiene en dicho proceso europeo.
Están lejos ya los tiempos en los que De Gaulle y Adenauer, sellando una amistad que ponía fin a rivalidades históricas, dieron un paso determinante para hacer posible el sueño necesario de la Europa política.
Afortunadamente, ha pasado ya la época en que el eje franco alemán constituía por sí sólo casi toda la sustancia de dicho proceso, pero Francia y Alemania siguen siendo naciones claves para el futuro de Europa. No en vano se considera el fracaso del referendum francés, más que ninguna otra circunstancia, como el desencadenante de la actual crisis por la que atraviesa Europa. Por eso, el resultado final de las elecciones presidenciales francesas puede ser muy determinante para salir de la crisis en la que ahora nos encontramos
Sarkozy ha dicho con toda claridad que es urgente un Tatado simplificado que, superando la fallida Consitución, ponga en marcha de nuevo a Europa.
Sin entrar ahora en consideraciones concretas acerca de las características de ese posible Tratado, o sobre los cambios que fuera preciso introducir en el actual proyecto de Consitución, comparto plenamente con él la necesidad de hacer funcionar a Europa cuanto antes.
Su triunfo dentro de dos semanas puede abrir la esperanza de este pronto resurgir europeo.



Liderazgo metropolitano

abril 22, 2007

Una ciudad se impulsa cuando existe un clima social adecuado, cuando se logran unos consensos básicos en lo fundamental, cuando se adquiere un grado suficiente de implicación ciudadana, y cuando se posee un proyecto de ciudad definido, ambicioso y coherente, como el que ha presentado días atrás Domingo Buesa.
Y una ciudad como Zaragoza, que tiene una influencia territorial que desborda con creces su ámbito municipal, sólo se impulsa adecuadamente cuando se ejerce un liderazgo metropolitano que ponga en valor no sólo sus propias características, sino también las potencialidades de su influjo, ejerciendo de hecho un cierto gobierno territorial que, sin menoscabo del autonómico, supla por la vía del buen hacer político lo que todavía falta en el proceso descentralizador del Estado, y que, en Zaragoza, por su particular incidencia en el conjunto de la Comunidad, es más urgente y necesario que en otras ciudades.
Y cuando se da este liderazgo, se impulsa la actividad económica, se crea riqueza, se aumenta la calidad de vida, se profundiza y se extiende la cultura, y se reafirma la propia identidad.
De este liderazgo metropolitano es de lo que ha carecido por completo el actual Alcalde durante los cuatro años de su mandato, limitándose a ejercer, con más errores que aciertos, dicho sea de paso, como mero regidor municipal, sin ni siquiera intentar, aunque fuera de forma incipiente, esa otra dimensión, cuyo cabal desarrollo es condición necesaria para cumplir adecuadamente la primera.
Y si esto es lamentable cualquiera que hubiera sido la figura concreta del Alcalde durante estos cuatro años, resulta todavía más lamentable, y sorprendente al mismo tiempo, que tal carencia de dimensión se haya dado en quien llegó a la Alcaldía con una alta experiencia de gobierno nacional, que hizo pensar a algunos que, al margen del juicio concreto sobre los contenidos de su futura gestión, pudiera darse, en todo caso, una nueva altura a la gobernación de Zaragoza.
No ha sido así, y aunque se han perdido cuatro años en este aspecto, en la vida democrática queda siempre la esperanza del cambio, que en nuestro caso concreto se postula de la mano del Partido Popular.



La deuda social

abril 21, 2007

4.jpg En repetidas ocasiones durante estos últimos años, el Partido Popular, dentro de la línea de preocupación social de Domingo Buesa, ha puesto de manifiesto la grave situación de deuda que viene manteniendo el Gobierno de Aragón con la ciudad en esta materia.
En la estructura de la financiación del montante total de los gastos básicos de Acción Social en Zaragoza, la aportación del Ayuntamiento es del orden del 80% aproximadamente, lo cual choca abiertamente con la letra y es espíritu del Plan Concertado del Gobierno central con el Gobierno de Aragón, que establece que el gasto total debe repartirse a partes iguales entre los tres niveles organizativos, local, autonómico y nacional.
En estos momentos la aportación del Gobierno de Aragón es de un escaso 14%, aproximadamente, cifra bastante distante del mandato de la Ley de Ordenación de la Acción Social en Aragón (LOAS), que impone al Gobierno aragonés la obligación de financiar al Ayuntamiento por la prestación de los servicios sociales básicos en una cuantía que se eleve, al menos, hasta el 50% del coste real de los mismos.
A pesar de la discrepancia de los dos criterios anteriores, el del Plan Concertado y el de la LOAS, y dado que el Gobierno aragonés tiene transferidas todas las competencias en esta materia, aún considerando exclusivamente el segundo de ellos, que es menos ventajoso para el Ayuntamiento que el primero, la actual aportación del Gobierno de Aragón está muy distante de lo que debiera.
Las prestaciones sociales básicas que cubre el Ayuntamiento de Zaragoza son, por una parte, las básicas que prescribe la LOAS, de 1987, y, por otra, las que, aún no estando recogidas por ninguna ley, impone la realidad social de la ciudad.
Para cobrar esta deuda, que por su montante podría haber permitido al Ayuntamiento tener el mismo nivel de gasto general sin la abusiva subida de impuestos, el Alcalde no ha hecho nada, ni siquiera ser consciente de su existencia, poniendo con ello una nota más en el pasivo de su actuación como primer regidor de la ciudad.